DEU NO JORNAL PORTUGUÊS DIÁRIO DE NOTÍCIAS (LISBOA)

O ex-capitão da seleção brasileira de futebol Sócrates morreu esta madrugada, vítima de uma infecção intestinal.

O antigo jogador, que disputou os mundiais de 1982 e 1986, tinha quinta-feira sido hospitalizado pela terceira vez este ano no Hospital Albert Einstein, em São Paulo.

Segundo fontes hospitalares, Sócrates Brasileiro Sampaio de Sousa Vieira de Oliveira, 57 anos, morreu às 4:30 locais (6:30 em Lisboa) em consequência de um “choque séptico”, depois de ter sido submetido a um tratamento com potentes antibióticos.

Médico de profissão e, por isso, apelidado de “Doutor”, Sócrates, casado , tinha seis filhos, já tinha sido hospitalizado outras duas vezes este ano por problemas derivados dos seus excessos com o álcool, que lhe causaram uma cirrose hepática, tendo mesmo admitido a sua dependência na segunda vez e manifestado o desejo de parar de beber.

Conhecido pela elegância do seu jogo, principalmente o seu jogo de calcanhar, Sócrates militou quase toda a sua carreira no Corinthians, clube que pode se sagrar hoje campeão brasileiro pela quinta vez, na última jornada do “Brasileirão”.

Em termos de títulos, este médio ofensivo conquistou três campeonatos estaduais pelo Corinthians (1979, 1982 e 1983), tendo ainda conquistado o estadual do Rio de Janeiro e a Taça do Rio de Janeiro em 1986, jogando pelo Flamengo.

Be Sociable, Share!

Comentários

luiz alfredo motta fontana on 4 dezembro, 2011 at 14:18 #

Caro VHS

A melhor matéria internacional sobre esta morte é, sem surpresas poara mim, esta do El País:

———————————————————-

Muere Sócrates, el demócrata del fútbol
El excentrocampista brasileño fallece a los 57 años a causa de un choque séptico de origen intestinal, causado por una bacteria.- Influyó a su país con su ideología y maravilló al mundo con su juego en los Mundiales del 82 y 86

JORDI QUIXANO – Madrid – 03/12/2011

El estadio de Pacaembú a reventar, 37.000 gargantas alborotadas, voces perdidas entre el ruido, aficionados expectantes antes de la final del torneo paulista de 1983, entre el Corinthians y el São Paulo. De repente, un futbolista, estilizado, pelo rizoso, barbado, salta al campo solo, con el brazo alzado y una camiseta con mensaje. “Ganar o perder, pero siempre con democracia”, se leía. Más gritos, más fuertes. Era Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieria de Oliveira (Belém, Brasil; 1954), el jugador de O Timao, todo un ídolo por su elegancia en el juego, por su filosofía de vida fuera de él, por un manual político valiente, rebelde. Era El Doctor. Querido por muchos porque siempre siguió a rajatabla su ideal, “el de ayudar a los demás”, ha fallecido en el centro hospitalario de su país en el que permanecía ingresado a causa de un choque séptico de origen intestinal, provocado por una bacteria. Ha sido la consecuencia, en cualquier caso, de los excesos de muchos años con la bebida, algo que también defendió, aunque en los últimos años se recetara, con su ironía habitual, cerveza sin alcohol.

Para Sócrates el balón fue un adorno de los libros en su infancia, azuzado por su padre -admirador de los filósofos griegos- para que ejerciera una “profesión digna”. Siempre le atrajo la medicina, pero su talento no estaba en las manos, sino en los pies, minúsculos (calzaba un 37; algo extraño en alguien de 1,93 metros) y un tanto deformados porque tenía un hueso desencajado en el talón, lo que le permitía tirar, por ejemplo, penaltis de tacón con una fuerza extraordinaria. Así que cuando se dio cuenta, con 23 años, era jugador del Corinthians y médico. “Sócrates Souza, pediatra”, ponía en el cartel de bienvenida de su casa. Con los shorts azules y la camiseta ajustada, como en la época, Sócrates deslumbró al mundo en España 1982 con la afamada selección de Brasil -también fue el capitán en México en 1986-, que desplegó uno de los juegos más bellos y menos premiados. “Mala suerte y peor para el fútbol”, convino el jugador a pie de campo, nada más ser eliminado por Italia (3-2) en la segunda fase, lo que se conoce como La tragedia de Sarrià. “No hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden”, insistió hace poco. Su selección lo consiguió, con ese fútbol alegre, un tanto despreocupado, de mucho toque, con Junior, Serginho, Zico, Eder, Falcao, Cerezo… En medio de cada ataque estaba Sócrates, siempre con la cabeza alta y los brazos caídos, enganche que danzaba hacia la derecha, que bien valía para distribuir el cuero que para lanzar paredes, que para soltar algún centro y llegar desde la segunda línea al remate.

No le fue bien al 8 salir de su país, al contrario que a su hermano pequeño Raí, que deslumbró en Francia (PSG) después de aupar al São Paulo de Telé Santana en la final de la Intercontinental contra el dream team de Cruyff en el 92. El Doctor no fue feliz siquiera cuando el Fiorentina desembolsó tres millones por él y puso a su disposición 18 billetes a Brasil por curso, dos coches y una mansión. A Sócrates le pudo la saudade y regresó a casa, al Flamengo, y luego al Santos. “El fútbol se agota pronto, por lo que le dedico mi tiempo. Ya vendrá mi otra pasión, lo que me gusta por encima de todas las cosas”. Se refería a la medicina. Tampoco le fue demasiado bien, quizá porque sus ideas curativas eran demasiado transgresoras. Inquieto, sin embargo, probó como pintor, pero sin clientela ni críticas positivas se centró también en la música, donde compuso dos discos que se mantienen inéditos. “No se me daba muy bien”, reconocía no hace tanto. Lo suyo era el fútbol. Por eso, en una última aventura, a los 50, bien cascado, fue durante un mes al Gartforth Town, club norteño de Inglaterra. Tiempos pasados; tiempos peores. Quizá porque, paradójicamente, ya no tenía el micro que le dio el fútbol, porque rechazó meterse en la política, por más que el expresidente Lula y otros se lo pidieran.

“Los futbolistas somos artistas y, por tanto, somos los únicos que tenemos más poder que sus jefes”, argumentaba el centrocampista. De eso se dio cuenta en 1982, cuando junto a Wladimir y Casagrande, entre otros, además de Adilson Monteiro, el entonces director deportivo del Corinthians, ya cansados de la opresión de la dictadura militar de Figueiredo, decidieron crear un curioso sistema de democracia en el O Timao.

“Para mí”, reflexionaba Sócrates; “lo ideal sería un socialismo perfecto, donde todos los hombres tengan los mismos derechos y los mismo deberes. Una concepción del mundo sin poder”. Por eso defendió a ultranza lo que se conoció como la democracia corinthiana, forma de gobierno bajo el lema de “Libertad con responsabilidad”, donde el club actuaba como una comunidad de personas en la que todos sus miembros, desde los suplentes o utileros hasta los más altos directivos, tomaban en conjunto todas las decisiones que los afectaban, y en la que todos los votos contaban por igual. La mayoría, el consenso, mandaba. Así, se establecieron los horarios de los entrenamientos, las comidas, las alineaciones, fichajes, despidos… todo. Incluso se aprobó la libertad de acción del futbolista a deshoras fuera de la cancha, nada mejor para Sócrates, que siempre defendió su derecho a fumar un cigarrillo tras otro, a beber. “El vaso de cerveza es mi mejor psicólogo”, decía con esa voz susurrante, entremezclada con gallos. Entre otras cosas porque nunca le hizo falta correr demasiado; le alcanzaba con su cerebro, con sus pies.

Por más que lo defendiera, sin embargo, este admirador de Marx nunca fue uno más en el vestuario del Corinthians, club que se convirtió en la imagen de la revolución brasileña en contra de la dictadura, que ya estaba al final de su mandato. No era raro ver imágenes del equipo, ante sus 80.000 fieles seguidores, con pancartas antes de los partidos como “Democracia”, “Quiero votar a mi presidente” y “Derechos ya”. Ese el otro éxito del Corinthians, que se laureó con los campeonatos del 82 y, ya en Pacaembú, en 1983, el día de la final paulista ante 37.000 gargantas alborotadas, voces perdidas entre el ruido… Sócrates marcó el único gol, el del triunfo.
“Si la gente no tiene el poder de decir las cosas, entonces yo las digo por ellos”

Algunas de las frases del brasileño:

– “La gente me dio el poder como un futbolista popular”

-“Si la gente no tiene el poder de decir las cosas, entonces yo las digo por ellos. Si yo estuviera del otro lado, no del lado de la gente, no habría nadie que escuchara mis opiniones”.

-“Lo mejor que el fútbol me dio fue la oportunidad de conocer a los seres humanos. Conocí a personas que sufrieron muchísimo y también conocí el otro lado de la sociedad, los que lo tienen todo. Pude ver las dos caras de la sociedad en la que vivimos”.

– “Cuando le puse a uno de mis hijos Fidel, mi madre me dijo: ‘Es un nombre un poco fuerte para un niño’. Y le respondí: ‘Madre, mira lo que me hiciste a mí”

– “No se trata sólo del juego en sí. Antes que nada, el fútbol es una batalla psicológica, el aspecto humano tiene un papel significativo”.

– “¿Por qué causas más conmovedoras no mueven tanto como el fútbol: como los niños en la calle, los tsunamis, la miseria extrema en el corazón de África y en algunas otras esquinas, el genocidio y muchas otras?”

– “Muchas veces pienso si podremos algún día dirigir este entusiasmo que gastamos en el fútbol hacia algo positivo para la humanidad, pues a fin de cuentas el fútbol y la tierra tienen algo en común: ambos son una bola. Y atrás de una bola vemos niños y adultos, blancos y negros, altos y bajos, flacos o gordos. Con la misma filosofía, todos a fantasear sobre su propia vida”.

– “Regalo mis goles a un país mejor”.

– “Ganar o perder, pero siempre con democracia”.


rosane santana on 4 dezembro, 2011 at 14:34 #

Grande figura humana, grande atleta, lamento e choro sua morte. Sócrates é de uma geração de craques que deixou exemplos no campo e na vida pessoal. Partiu muito novo, lamentavelmente!


regina on 4 dezembro, 2011 at 15:05 #

Caro Fontana, coincidentalmente, ou não, eu havia acabado de adicionar a matéria do “El Paiz”, sobre o Sócrates, no “Sussurro”, editando um post que já falava dele em Inglês, quando abri seu comentário aqui no BP. Concordo com a sua opinião 100%.


luiz alfredo motta fontana on 4 dezembro, 2011 at 15:11 #

Cara Regina, coincidências enfeitam a vida.

Por outro lado, a nação corinthiana cumpre seu destino, mesmo que haja festa, e haverá, será com respingos de dor.

Ser corinthiano é assim:

Sorrir com lágrimas!!!


regina on 4 dezembro, 2011 at 15:35 #

Será essa a sina do povo? Pagar com lágrimas até pelas alegrias????
Estarei daqui acompanhando o desenrolar dos jogos e espero festejar a vitória do TIMÃO!!!
Saudações!!!!


regina on 4 dezembro, 2011 at 18:11 #

É CAMPEÃO!!!!!!!!


Marco Lino on 4 dezembro, 2011 at 19:57 #

Creio que Sócrates, o nosso Brasileiro, nada fez em sua curta e brilhante vida que desmerecesse o nome e a vida do mais brilhante de todos os gregos.

Inteligente, democrata, sensível, cidadão de um mundo moderno que teima em não chegar plenamente, foi um sujeito (como o homônimo mais famoso) à frente de seu tempo, da maioria de sua geração.

Brilhante, o período militar e a idiotização generalizada do mundo pós-moderno não foram capazes de idiotizá-lo, fazê-lo curvar-se.

Faço minhas as palavras de Erasmo de Rotterdam: Santo Sócrates, rogai por nós!


regina on 4 dezembro, 2011 at 21:28 #

Acima de tudo, Marco, ele foi participante. Fez muito pela classe futebolista, preocupado com a formação dos jogadores como pessoas, e não apenas atletas, foi sempre crítico dos principais cartolas do nosso futebol, inclusive do seu Corinthians, da CBF e dos sindicatos de jogadores profissionais. Sócrates, ao lado de outros jogadores, liderou um movimento revolucionário no futebol brasileiro, “A Democracia Corintiana”, tudo no departamento de futebol era decidido no voto, por jogadores e membros da comissão técnica e da diretoria: contratações, dispensas, concentração, premiações, etc..
” O grande gancho daquilo lá, que é algo que devia ser mais valorizado, é você colocar no mesmo patamar de decisão coletiva pessoas de classes sociais distintas. Auxiliar de roupeiro ter o mesmo peso do dirigentes. Isso não existe. Isso foi o mais belo, o mais bonito e o mais rico. Todo o resto foi decorrente disso” analisou Sócrates em uma de suas últimas entrevistas, em julho, ao portal “Uol”.
Ativista político desde os tempos de jogador profissional, quando participou da campanha pelas eleições diretas para presidente da República, Sócrates continuou defendendo seus ideais após a aposentadoria dos campos.
Desde sempre um dos raros jogadores de futebol a assumir publicamente posições políticas, e participarem do debate, Sócrates defendia a postura.
” Uma coisa só ocorre no esporte, particularmente no futebol: é que o artista tem mais peso político do que seu empregador. Se ele tem peso político e econômico, não tem reação que o derrube. Não importa a reação que venha das esferas superiores, porque elas não são superiores. Ele tem a base popular. Que dirigente vai ter mais peso que o artista?”. Com formação superior, raridade entre jogadores de futebol, ele ajudou a melhorar as condições trabalhistas da classe, em vez de acomodar-se contando os milhões, sem nunca tirar os pés do chão…


Marco Lino on 4 dezembro, 2011 at 22:26 #

Pois é, Regina, a palavrinha mágica é consciência. Consciência de sua classe, seu lugar e papel a desempenhar no mundo, suas virtudes e sua miséria.

Parece que o nosso Magrão Brasileiro aprendeu bem a lição do “conhece-te a ti mesmo”, do Sócrates mais velho.
Abração!


Deixe um comentário
Name:
Email:
Website:
Comments:

  • Arquivos

  • dezembro 2011
    S T Q Q S S D
    « nov   jan »
     1234
    567891011
    12131415161718
    19202122232425
    262728293031